miércoles, 12 de diciembre de 2012
Estar a la altura de ellos
Se sabe por la historia que lleva la humanidad de ellos que nos han acompañado como especie desde el inicio de nuestra existencia. Yo entiendo y sé también que en ese tiempo y a causa de la no desaparición del ser humano, se recurrió a matarlos para comerlos y usar sus pieles como abrigo y protección, para soportar los climas adversos y aleatorios. También sé, porque lo hago frecuentemente, que en nuestra era, las personas seguimos consumiendo su carne como forma de alimentación. En este punto asumo mi culpa y responsabilidad, por aquello de que alguien se ofenda. Pero justificándome un poco, lo cual no debería de ser, creo que no por esto deban existir actos y prácticas en las cuales se mate a un animal y se tome como algo bien visto, por encima de las peleas de boxeo (por dar un ejemplo), que creen que rebajan la condición del ser humano, ¿en qué piensan cuando dicen esto? Particularmente lo escribo, pues en mi vida y prácticamente desde que nací, siempre hemos tenido y cuidado animales en casa: perros, gatos, ratones árabes, y por la forma en como se encuentra mi casa ahora, hasta lagartijas, ja. Todas estas especies como los demás animales que hay en el mundo, son y serán siempre fantásticos, como los tres perros que tengo . y a los cuales, dicho sea de paso, quiero mucho. Por esto, me da pesar ver que muchísimos animales, tan afectuosos y agradecidos, sean víctimas de: maltratos, vejaciones, ofensas, golpes en su cuerpo, ya sean con los puños o patadas, quemaduras o asesinatos. ¿Por qué hacer esto con seres que pueden a ser nuestros amigos?, ¿por qué matar a un ser que en el mejor de los casos, es un integrante de la familia? Pensar que estos actos los cometen hombres y mujeres de todas las edades. Saber que son animales. pero que dañan sólo si uno los lastima, dependiendo del animal que sea. No es comparable la supuesta "agresividad" que puede tener un gato a la que puede llegar a tener una víbora. Hay que saber equilibrar y esto aplica principalmente para el hombre. Así que es mejor darles una compañía y si se puede admirarlos, por su instinto de supervivencia, que los adapta a condiciones muy desfavorables. Si no se gusta de ellos, sería bueno no provocarlos ni mucho menos lastimarlos. Saber que son parte de este mundo y que, "plagiando" el título y descontextualizando una obra de Eduardo Galeano: "Ser como ellos".. . . .
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